Todo tiene un fin, y todo tiene un inicio.

Todo tiene un inicio, y todo tiene un fin …
Sé que es tiempo lo que me falta para escribir. Como quisiera robar más tiempo para poder escribir con pasión, vivir con emoción, soñar con ilusión y reir sin compasión.

Es tiempo lo que me hace no poder contar por ejemplo, que hoy es el último día en el 902.  Que llevo dos años viviendo en la que por definición mutua llamamos con Feli nuestra casa (o la casa de nosotros dos).  Llegué a este departamento la noche del último viernes de Octubre del mismo año que nos separamos con Gabriela. Aburrido de perder dos horas diarias entre Las Condes y mi trabajo en el centro consideré queno solo dejaba de vivir esas horas, sino que además lo más lógico, sano, inteligente, increibe y todos los adjetivos posibles era vivir cerca del trabajo.

902

Continuar leyendo “Todo tiene un fin, y todo tiene un inicio.”