Máquina del tiempo. Parte 1.

Es una mañana calurosa en Santiago.
De repente suena esta canción en la radio y siento que me arrancan violentamente de la casa y caigo en la plaza de Talcahuano. Es 1987, una mañana fresca de febrero.

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Banda sonora :: Digging Your Scene : The Blow Monkeys.

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Miro al suelo y veo que llevo mis mocasines Pluma grises y calcetines amarillos. Estoy fumando un Advance, por más que mi familia insista en que deje de fumar (28 años después y sigo fumando). Es una mañana calurosa y al mismo tiempo fresca, no tanto como para sentir frio con una camisa manga corta gris con blanco, al menos los árboles de la plaza dan sombra …

Voy caminando hacia la disquería que está al frente de la plaza, me gusta porque tienen más que lo que suena en la radio, siempre traen alguna novedad y dejan hurgar un poco en busca de un tesoro entre tanto cassette con rock latino y pop.

Deben ser cerca de las 12:00. A lo que termine de gastar parte de mi mesada en música pasaré por un helado Stereo a la confitería que está justo al lado de la Casa Miguel.  Aunque hay una confitería al lado del antiguo Teatro Dante prefiero caminar un poco más. La verdad? hay algo de amor imposible ahí. La hija mayor de los Alí (Valeria) tiene una mirada que encanta, y su voz ronca y especial me atonta cuando paso a comprar cualquier cosa … De seguro cree que soy tan pavo como para perder al menos una goma de borrar a la semana …

De ahí pasaré a Las Brisas. La mami me encargó algunas cosas para el almuerzo. Tengo la costumbre de comenzar en el pasillo de juguetes y ver lo autos a escala. Siempre he querido uno y si no lo tengo no es porque no me alcance, sino porque temo quedar como un imberbe adolescente con remanentes de infancia y fijación por juguetes en vez del rudo o el que sabe de todo un poco… (al final quedé por nerd, que era peor… y con una colección de autitos a escala).

Termina de sonar la canción y cierro lo ojos. Vuelvo a Santiago. Vuelvo a mis 44 años.

Al abrirlos veo a mi Feli mirándome y sonriendo. Le tomo de la mano y pienso que el pasado fue entretenido, pero el presente es fantásticamente mejor.
(Y que él se perdió una era entretenida. Los ochentas a pesar de todo serán siempre inolvidables).

 

 

 

 

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