La máquina del tiempo. Parte 2.

Si en el post anterior fui arrancado cuando comenzó a sonar una canción, en este no hubo banda sonora.

Miércoles de febrero. Mediodía. Esquina de Aníbal Pinto con O’Higgins en Concepción. Felipe me pregunta si podemos ir a los Arcade (juventud! antes les llamábamos Flippers nada más).
El semáforo da el verde, le tomo la mano a mi Feli y la otra a Marce. Cruzamos la calle y entramos a la galería Olivieri. Marce se queda detenida en un local de decoración mientras Felipe y yo nos vamos a los Gioco.
30 años después y sigue manteniendo la misma entrada. Los mismos juegos para niñitos al lado izquierdo, el olor a café de su cafetería y las mismas fichas …

gioco

Damos unos pasos y pasamos bajo el arco blanco. Cuantas historias existirán en ese local!. Cuantos amores no comenzaron ahí, cuantas penas de amor no se ahogaron entre fichas y videojuegos.

Incluso mantienen aún algunos de los juegos con los que maté tardes de verano en 1986.
Como nos pasamos el año pasado jugando Out Run con Felipe bastó que viera la primera versión del juego y me invitara: “papá, quieres jugar?”. El juego en sí es un bodrio: el volante apenas gira, no se escucha el sonido y la pantalla claramente ya está gastada … pero mantiene la magia de los ochentas.

Una hora (si, una hora!!!) y 20 fichas después nos va a buscar Marce. Nos habíamos olvidado de ella en nuestro mundo iluminado por estrellas y luces verdes, con el sonido de los pinballs (insisto, esta generación está perdida: no les llama simplemente “flippers”) y los videojuegos.

Salimos caminando hacia O’Higgins … tal como lo hacía 30 años atrás, solo que esta vez ya no existe:

  • El Mastik para ir por papas fritas.
  • Ni las niñitas usando mochilas floreadas I’l Giocco.
  • Ni pensar en revelar fotos en Casa Orellana.
  • Nadie usa bloqueador labial fluorescente Rayito de Sol.
  • Los mocasines Pluma.
  • Ni suena rock latino en todas partes.
  • No se ven poleras Smile, O’Neill ni jeans Fiorucci.

Pero si existe aún el Assuan. Solo que habíamos tomado desayuno tarde, asi que dejamos pendiente el helado soft para otra ocasión.

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