El culpable

 Bio en un par de líneas.

 Soy Francisco Javier Hernández Balboa.

Tengo 45 años.
Ingeniero de Ejecución en Computación e Informática.
Ingeniero de Sistemas Senior (y además ingeniero de infraestrucura
en SEnTRA Software.

Tengo Twitter, pero en un acto de rebeldía no lo uso.
En Facebook descargo más peladuras de cable que acá.

 

 

Biografía para leer mientras se espera el bus o está en el baño.
Nací y crecí en Talcahuano. Vivo en Santiago desde Noviembre del 2002, llegué a esta ciudad comenzando un interesante y apasionante proyecto laboral y además en una especie de auto-exilio.
A ratos extraño volver a mi amado Concepción, o simplemente irme de esta ciudad. Pero se me pasan luego 😉

Soy padre de un inquieto, curioso y hermoso hijo de 10 años.
Aún extraño las veces cuando le daba su leche en mamadera y luego se dormía en mis brazos, o me daba la mano en la calle. Hoy me sorprende con su visión del mundo. Es cuadrado como yo y siempre busca el camino más corto para resolver un problema. Compartimos intereses como Star Wars, Lego, automóviles, trenes, videojuegos y un largo etcétera.

Encontré mi horma del zapato complemento hace cinco años (sep. 2015) . Aunque llevamos viviendo juntos más de cinco años la sigo llamando “mi polola” porque si hay algo que me descompone es el concepto de “mi pareja”, lo encuento demasiado chulo. Es a veces mi mujer perfecta y otras mi mujer imperfectamente perfecta. Como todos tenemos días buenos y malos complementados con esa complicidad que cuesta encontrar.

Informático de los antiguos. De los que tuvieron un correo con largo 8 (mi primer correo fue fjhernan@bellsouth.net). Estoy en internet desde 1994 y a estas alturas ya nada me sorprende. Ergo no tengo Tumblr, ni Flickr, Pinterest … eso lo dejo a los newbies e hipsters.
Aún extraño las flame wars que aparecían de vez en cuando en Usenet. Si es posible iniciar una en Facebook, soy el primero en lanzar el comentario incendiario, luego me siento con un cigarrillo a leer y apretar la guata riéndome como los demás se descueran … algo que los usuarios nuevos de internet no entienden 😉

Soy Ingeniero de Sistemas (sysadmin) desde 1999. He administrado servidores con mil sabores, desde Windows NT4.0 option pack 4 hasta Windows Server 2012. Desde Red Hat, Debian, SuSe y Ubuntu (puaj!) hasta SCO Unix v5.0.7.
Microsoft Certified System Administrator en Windows 2000, 2003 y 2008.
La categoría Informática nació de ver a tanto pelotudo cometiendo errores, que opté por compartir parte de mi conocimiento. No tiene otro motivo … soy ateo así que no creo que enrielando a un burro tenga el cielo ganado.

Mi alma dice ser  diseñador, arquitecto, historiador y escritor frustrado. A pesar de mi profesión prefiero comprar una Eames LCW en vez de una Tablet o el tan necesario disco de 2 Tb. De hecho Marcela ya me regaló para mi cumpleaños #42 la Eames Lounge Chair + Ottoman. Ahora estoy esperando hacerme de la Eames RAR Rocking chair blanca y una Eames DSW color natural para el living … el cambio de computador puede esperar otro año más.
Ya he rediseñado 2 veces nuestra casa y he asesorado a amigos en el diseño de sus casas.
He pensado seriamente en dar el paso y estudiar diseño de interiores o industrial y cambiar de pega. Pero sé que no duraré mucho extrañando lo que hago y con pasión.

Melómano. Mi colección de música superó hace rato los 1200 albums. Hay música suficiente como para tocar durante 21 días sin parar (Woodstock y Piedra Roja … go home). Mis gustos van desde el Lounge, downtempo, House, Deep House, Trance y cuanto género encuentre por ahí (hasta el mambo) y el pop francés. Tengo algo con la música francesa que quiera o no, giro mis orejas cual quiltro al reconocer su estilo, por muy amariconado que suene

Tejedor. Comencé en Junio del 2016 a tejer. Hace años que quería hacerlo porque cuando mi Feli era chiquito encontraba que todos los suéteres de multitienda eran feos. Al final ratón se acostumbró a los polerones de algodón y los suéteres que encontraba en el sur. Pero un nivel de estrés un poco más alto de lo normal me hizo dar el paso de ir a una clase con Hombres Tejedores… fue mi perdición. Me declaro ahora un lanaadicto, tejiendo en el trabajo e incluso empecé a usar más el metro que el auto solo para aprovechar de tejer en esos 45 minutos. Perdí la cuenta de cuantos cuellos abotonados he regalado y ya llevo un suéter para Feli y dos capas para Marce.

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