El código del amor.

<?php
if ($tuamor ==true){
while (isset ($yo)){
$miamor = $miamor+1;
}
}else {
$yo = null;
}?>

amorphp
Si tu amor es verdadero, mi amor por tí crecerá. Y si no lo es, yo no soy nada.

El amor en tiempos del PHP.
Mi trabajo me hace leer – entre otras cosas – código en lenguaje html, php, asp, asp.net más de lo que yo quisiera o estaba acostumbrado, y como todo en la vida, tarde o temprano iba a impregnar eso en mi vida, decidí hacer un manifiesto de como veo el amor a mi manera.
Hay otras maneras también, algunas me las he reservado para quienes amo. Un ejemplo son las recetas para el amor, burbujas burbujeantes, o una simple llamada sorpresa.
Y otras en las que he hecho el soberano ridículo o lisa y llanamente he herido (sin derecho a devolución o disculpas).

El amor en tiempos del HTML.
Antes de esto, tenia una forma más inocente de expresar amor. Pudo ser una notita en el cuaderno de quien me atraia. Pudo ser un ñoño koala de peluche o una cita alcohol-less.

El amor en tiempos previos al www.
Y mucho antes del koala de peluche o cortados con panqueques expresaba mi amor con notitas en cuadernos, con tarjetas Village que idealmente tuviesen a Snoopy. Una forma infantil e inocente de decir «te amo». Hasta hace un par de años, el día en que cerré la puerta de una soleada casa en La Reina, boté una caja que arrastraba conmigo. Dentro de esa caja aún habian guardadas cartas, esquelas cuya fecha fácilmente podía ser marzo de 1988, declaraciones de amor juvenil, de aroma a chicle de sandía, tardes con brisa marina y fotografías en donde estaba mucho más delgado, joven y lucía unos mocasines Pluma.

El amor en tiempos del Télex.
Y mucho antes del Mundial de 1982, de la crisis económica, de todo lo que ahora se rememora como los ochentas apareció lo que fue mi primer amor : mi compañera de curso Loreto Herrera. Me encantaba su look tipo Betty Marmol, sus rulitos en las puntas del cabello (los mismos que se te forman a tí Lilian), sus ojos café que destacaban sobre una tez blanca. Y como era de preveer no era correspondido, nunca, jamás oi una frase ni siquiera mediana o dignamente cortés. Pero filo, me gustaba su olor a flores. Y a tanto llegó mi amor platónico que el día en que nació mi hermana menor  y previo berrinche con pataleta incluida exigí que se llamase Loreto.

… Y ahora, tengo una hermana de treinta y tantos cuyo nombre comienza con Loreto, tal como la chica de pelo rizado en las puntas y olor a flores y que nunca más volvi a ver.

Update : Y el amor en tiempos de las redes sociales  … Encontré a la niña del amor en tiempos del www y del amor antes del html. Ahora se estila «hola, como estás? bien también, que bueno, nos leemos, adios.»

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