Escape.

Estos últimos días han estado muy extraños; diferentes para ser Febrero en Santiago.
Ayer por ejemplo, sali a almorzar más tarde que lo normal (que es «normal»?). Y la tarde estaba perfecta para un escape.
Comenzando con ese suave viento, una temperatura perfecta y la ciudad, casi vacia.

307breakBanda Sonora :: Status Quo : John and Mary.Como ya era tarde para comer algo, me fui a un local a la salida del metro Manuel Montt y me compré un par de completos, acompañados de una Coca-Cola. Como el local estaba vacio en su segundo piso opté por una mesa con vista a la calle.
El tráfico : poco para ser Providencia en dí­a hábil.
El viento meciendo las copas de los árboles me garantizaba una tarde con un clima muy parecido al de mi natal Concepción.Salí del local y estaba en lo cierto. Un tibio viento corria por la ciudad, la temperatura no pasaba de los 22 grados, asi que me puse mi chaqueta – la que llevaba en el brazo- llegué a la esquina de Manuel Montt con Providencia y le compré una bolsa de locos cubiertos con chocolate al mismo señor que le compro en Es un hecho fáctico : Siempre le compro a el y no al que se para en La Concepción con Providencia invierno, crucé la calle y no niego, se me pasó por la cabeza la idea de no volver a la oficina y, simplemente como lo hacia en mi depresión, dedicarme a caminar lentamente, disfrutar de esa tarde de lo pequeño que nos da la vida, de vitrinear, quizás encontrar algo novedoso (asi fue como encontré un Mug para Berni, en forma de Jirafa) y simplemente, dejarme llevar por el ritmo de la ciudad.Luego de un minuto de lucidez en donde mi lado responsable me dijo «vuelve, tienes muchas cosas pendientes» volvió ese bicho del escape y pensé por un breve momento en ir a Concepción en auto, quizás por un fin de semana, visitar a mis amigos de allá, sentirme regaloneado por mi abuela y tios, disfrutar del clima simplemente, de una tarde en aquella casa que me vio crecer, escuchando música y dejando pasar el tiempo.

Mi sueño acabó junto con el bocinazo y la cara de pocos amigos de un conductor.
Volvi a mirarlo y sonrei : El nunca sabrá lo bello que es disfrutar aunque sea brevemente, incluso en un sueño lúcido, una tarde de día miércoles, a fines de Febrero en Santiago.

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